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Guía para decidir

Cómo elegir un ERP
sin comerte un marrón de tres años.

Vendemos Odoo, así que esta página tiene truco y lo decimos de entrada. Lo que no vamos a hacer es la tabla de siempre, esa donde casualmente gana el que la escribe. Aquí va lo que decide si un ERP sale bien o se convierte en un pozo: qué comparar, qué preguntas hacer y en qué casos nosotros mismos te diríamos que no.

El primer cruce

Solo hay tres caminos, y conviene saber en cuál estás

Antes de mirar precios: casi todas las opciones del mercado caen en una de estas tres familias. Elegir mal de familia es lo que hace que un proyecto se atasque, más que elegir mal de marca.

1

El programa de tu sector

Hecho para clínicas, para talleres, para bodegas. Viene con tu vocabulario puesto y arranca rápido.

Encaja si tu negocio se parece mucho al de al lado y no piensas salirte de ahí.

Se queda corto cuando creces por un lado que el programa no contempla: exportar, fabricar, vender online. Ahí empiezan los apaños en Excel.

2

El ERP grande de toda la vida

Los nombres que suenan. Potentes, con años detrás y una red enorme de gente que los conoce.

Encaja si tienes volumen, varias sociedades o países, y un departamento que pueda sostenerlo.

Se queda grande cuando el proyecto cuesta más que el problema que venía a resolver. En una pyme de 20 personas eso pasa más de lo que se cuenta.

3

El ERP modular

Empiezas por lo que duele hoy y vas añadiendo. Es donde está Odoo, y por eso trabajamos con él.

Encaja si quieres empezar por una parte, ver resultados y seguir; o si tu forma de trabajar tiene cosas que ningún programa de catálogo contempla.

Se te puede ir de las manos cuando nadie pone freno: se instala de todo el primer mes, no se usa la mitad y acabas con un sistema enorme y vacío.

La parte útil

Lo que hay que comparar, y lo que da igual

Compara estoPor qué decide el proyectoY no esto
Quién te va a implantar El mismo programa sale bien o mal según quién lo monte. Pregunta por el equipo concreto que va a estar contigo, no por el logo de la empresa. El número de clientes que dice tener el fabricante.
Qué pasa el día que quieras irte Si puedes sacar tus datos completos y en un formato que sirva, tienes libertad. Si no, estás atado aunque el contrato diga lo contrario. La promesa de que nunca vas a querer irte.
Las tres cosas raras que haces Toda empresa tiene tres o cuatro procesos que no son estándar. Enséñaselos al proveedor y que te diga cómo se resuelven. Ahí se ve si te ha entendido. La lista de 400 funcionalidades del folleto.
El coste a tres años Licencias, implantación, lo que se pida a medida, el mantenimiento y las horas de tu gente. Todo junto, no la primera factura. El precio por usuario y mes en grande en la portada.
Quién coge el teléfono en marzo Cuando lleves nueve meses y algo falle un viernes. Pide el procedimiento de soporte por escrito y con tiempos. Que tengan chat.
Cómo se hacen los cambios Tu negocio va a cambiar. Pregunta qué cuesta añadir un campo, un informe o un paso nuevo dentro de dos años. Que hoy haga exactamente lo que necesitas hoy.

Lo que no vas a leer en otra web de un partner

Cuándo te diríamos que Odoo no es tu respuesta

Preferimos decirlo antes que cobrarlo y que salga mal. Estos son los casos en los que hemos dicho que no, o en los que recomendamos esperar:

Si lo único que necesitas es facturar

Si eres autónomo o estáis dos y no hay almacén, ni producción, ni equipo que coordinar, un ERP es matar moscas a cañonazos. Un buen programa de facturación te sale más barato y más rápido.

Si nadie de dentro va a llevar esto

Un ERP necesita una persona en tu empresa que lo empuje y decida. Si no hay nadie con tiempo y autoridad para eso, el proyecto se muere en la fase de datos, y da igual el programa.

Si tu sector tiene una norma muy cerrada

Hay actividades con requisitos legales o de trazabilidad tan específicos que el programa vertical de siempre ya los trae resueltos y certificados. Rehacer eso desde cero no compensa.

Si estás en mitad de otra tormenta

Una mudanza, una fusión, un cierre de año complicado. El ERP se lleva atención y calma; si no las hay, mejor dentro de unos meses que a medias ahora.

Al leer presupuestos

Seis señales de que ese presupuesto va a crecer

  • «Implantación llave en mano» sin decir cuántas horas ni qué incluye. Lo que no está contado, se factura aparte.
  • La migración de datos no aparece. Es de lo que más tiempo lleva y de lo que más sorpresas da.
  • Formación: «incluida». ¿Cuántas sesiones, para cuánta gente y en qué momento? Sin eso, es una frase.
  • Nadie ha preguntado por tus procesos raros. Si te presupuestan sin entender cómo trabajas, están presupuestando otra empresa.
  • Fechas que no cuadran. Un ERP completo no se pone en marcha en tres semanas. Un calendario irreal se paga después.
  • El soporte no tiene tiempos. Sin plazos de respuesta por escrito, «soporte» significa lo que le convenga a cada uno.

Llévatelas a las reuniones

Ocho preguntas para cualquier proveedor. También para nosotros

  1. ¿Quién va a estar en mi proyecto y cuántas horas suyas estoy comprando?
  2. Enséñame un proyecto parecido al mío. ¿Puedo hablar con ese cliente?
  3. ¿Cómo resolveríais estas tres cosas que hacemos distinto? (y se las enseñas)
  4. ¿Qué pasa con mis datos actuales, y quién los limpia?
  5. ¿Cuánto cuesta esto a tres años, con todo dentro?
  6. Si dentro de un año necesito un cambio, ¿cómo se pide y qué cuesta?
  7. ¿Cómo saco mis datos el día que quiera irme?
  8. ¿Qué parte del proyecto es trabajo mío y cuántas horas de mi gente hacen falta?

Si un proveedor se pone nervioso con la tres, la cinco o la siete, ya sabes bastante.

¿Lo miramos con tu caso encima de la mesa?

Nos cuentas cómo trabajas y qué te duele. Si Odoo encaja, te decimos por dónde empezaríamos y qué cuesta. Y si no encaja, también te lo decimos.

¿Ya tienes un candidato concreto encima de la mesa? Odoo comparado con Holded, Sage, SAP o Dynamics, con las fuentes delante →