Al empezar con Odoo
Cambiar de sitio después se puede hacer, pero cuesta más que acertar de entrada.
Servicio · Alojamiento
Esta decisión parece técnica y en realidad es de negocio: condiciona si puedes usar módulos propios, quién hace las copias y a quién llamas un domingo. Aquí van las tres opciones sin marketing.
Señales
Cambiar de sitio después se puede hacer, pero cuesta más que acertar de entrada.
No todas las opciones lo permiten. Es el punto que más gente descubre tarde.
Por normativa, por el sector o por política de la casa.
Lentitud a ciertas horas, copias que fallan, nadie sabe quién lo mantiene.
El trabajo
Si lo alojamos nosotros
Si prefieres tu propio servidor o la nube de Odoo, también se monta: lo importante es que quede por escrito quién responde de la máquina, de las copias y de las actualizaciones. Es la pregunta que más disgustos evita.
Para que salga bien
Es la pregunta que descarta o no la opción más sencilla. Conviene contestarla al principio, no a mitad del proyecto.
No es lo mismo cinco personas que ochenta con el almacén escaneando.
Que quede por escrito quién mantiene la máquina, quién las copias y quién Odoo. Es lo que evita el "yo pensaba que lo hacías tú".
Condiciones
El alojamiento va aparte del proyecto y se factura por su cuenta, porque depende de recursos: cuánta gente, cuántos datos y qué nivel de disponibilidad necesitas. Te decimos qué opción encaja con tu caso y qué implica cada una, incluida la de no contratarnos a nosotros el alojamiento.
Con saber cuántos usuarios tienes y si llevas desarrollos propios, te decimos qué opción tiene sentido y cuál no.