Facturar y cobrar, sin líos
Haces la factura en un minuto, sale numerada sola, con tu logo, y se envía por email desde el mismo sitio. Y ves de un vistazo cuáles te han pagado y cuáles no.
Facturas en un minuto, el banco cuadrado y el IVA del trimestre sin sustos. Empiezas solo con lo que necesitas, con un proyecto a la medida de tu tamaño, y el sistema crece contigo — sin cambiar de programa cuando el negocio despegue.
Lo que ves son pantallas reales del programa. Odoo es un estándar, uno de los ERP más usados del mundo — no un invento nuestro. Nosotros te lo dejamos a tu tamaño.
Odoo tiene de todo, pero tú no tienes que usarlo todo. Empiezas con estas piezas — y solo con las que te hagan falta.
Haces la factura en un minuto, sale numerada sola, con tu logo, y se envía por email desde el mismo sitio. Y ves de un vistazo cuáles te han pagado y cuáles no.
Cargas el extracto del banco y Odoo casa cada movimiento con su factura o su gasto. Los tickets, con una foto desde el móvil — se acabó la caja de zapatos.
El IVA del trimestre se va calculando solo con cada factura y cada gasto. Cuando llega la fecha, no hay tarde de sustos: el número ya está ahí.
Cada cliente con sus datos, sus presupuestos y sus facturas juntos. Un presupuesto aceptado se convierte en factura con un clic, sin re-teclear nada.
Si vendes producto, lo justo: cuántas unidades quedan, qué toca reponer y qué te cuesta. Sin montar un almacén de logística — eso ya si algún día lo necesitas.
El día que quieras web, portfolio o tienda online, se enchufa al mismo sistema: mismos artículos, mismos precios, mismas facturas. Sin volcar datos de un programa a otro.
Nada de plantillas que se rompen ni de numerar a mano. Mira: esto de aquí abajo se mueve solo, igual que en tu pantalla.
Empiezas a escribir su nombre y aparece, con sus datos fiscales ya puestos.
Lo que has hecho y su precio. El IVA y el total se calculan solos.
Sale numerada, con tu logo, al email del cliente. Y tú, a otra cosa.
Recreación ilustrativa del flujo de facturación — no es una captura del programa.
Lo usan empresas enormes, sí. Pero es modular: un negocio de una persona usa dos piezas y le sobra. Estas son las razones que cuentan.
Empiezas con facturación y poco más. Lo demás — stock, web, empleados — está ahí esperando, sin estorbarte ni complicarte la pantalla, hasta que lo actives.
Un arranque pequeño es un proyecto pequeño: pocas aplicaciones, pocas horas y presupuesto cerrado antes de empezar. Sin sorpresas a mitad.
¿Contratas a alguien? ¿Abres tienda online? Se activa la pieza que toque y sigues en el mismo sistema, con tus datos de siempre. Nunca "se te queda pequeño el programa".
Sin ataduras de por vida: tus clientes, tus facturas y tu contabilidad se exportan cuando quieras. Te quedas porque te funciona, no porque no puedas irte.
¿Solo facturas y cuatro gastos al mes? Perfecto: justo por ahí se empieza. Cuéntanos cómo es tu negocio
Tres arranques típicos. El tuyo no será exactamente ninguno — por eso la primera reunión es para escucharte, no para venderte un pack.
Consultores, diseñadores, instaladores, fisios… cobras por tu trabajo, no por productos.
Presupuesto aceptado → factura en un clic. Y el trimestre, ya calculado.
Vendes producto — en mostrador, en el taller o por encargo — y el stock te baila.
Sabes qué queda, qué toca reponer y qué margen deja cada cosa.
Ya erais dos y ahora sois más, y el "pásame el Excel, que lo tengo yo" empieza a doler.
La información deja de vivir en la cabeza (y el móvil) de cada uno.
No es magia: es dejar de teclear lo mismo tres veces en tres sitios.
Nos los pasas como los tengas. No hace falta ordenarlos antes: eso es cosa nuestra.
Clientes, artículos y lo que valga la pena se importa. El histórico no se pierde: se archiva.
Sigues con tu método de siempre a mano mientras coges soltura con el nuevo. Sin vértigo.
Un día caes en que llevas un mes sin abrirlo. Ese día ya está hecho el cambio.
Comparativa y recorrido ilustrativos de una forma de trabajar habitual — el ritmo exacto lo marcas tú.
Un proyecto pequeño se monta como un proyecto pequeño. Tú sigues trabajando; nosotros montamos. El calendario sale del análisis: un negocio de una sede va en semanas; con varias sedes o fabricación de por medio, en meses.
Nos cuentas cómo trabajas: qué facturas haces, qué gastos tienes, si vendes producto. De ahí sale qué piezas necesitas — y un presupuesto cerrado.
Tus clientes, tus servicios o artículos y tu plantilla de factura con tu logo. Cuando lo abras por primera vez, ya será tu negocio, no una demo vacía.
Una sesión corta y práctica: hacer una factura, apuntar un gasto, mirar cómo va el mes. Con lo del día a día basta — el resto ya vendrá.
Las primeras semanas estamos al lado para cualquier duda. Y cuando el negocio pida más, se activa la siguiente pieza — sin empezar de cero.
Calendario orientativo — el plan exacto se cierra contigo según tu caso.
Pantallas de Odoo tal cual. Lo que ves aquí es lo que abrirás tú cada mañana, con tu café.
Buena parte de las ayudas a la digitalización están pensadas justo para autónomos y empresas pequeñas. Te decimos cuál encaja con tu caso y te acompañamos con el papeleo.
Es un programa público con fondos europeos pensado justo para autónomos y empresas pequeñas: un bono para gastar en digitalizar el negocio. E implantar un sistema de gestión como este es, precisamente, una de las cosas para las que sirve.
Hay tramos según el tamaño del negocio — también para autónomos sin empleados. Las convocatorias abren y cierran, así que no te prometemos nada por adelantado: lo que sí hacemos es mirarlo contigo antes de empezar.
Y además del Kit, más puertas a las que llamar:
Línea de ayudas de la Generalitat Valenciana para proyectos de digitalización de pymes: implantar un sistema de gestión como este entra de lleno.
Programas de digitalización con tramos subvencionados, muchos con segmentos específicos para autónomos y micropymes.
Otras convocatorias autonómicas de apoyo a la modernización del pequeño negocio, que salen cada año con distintos importes.
El proyecto se paga por fases, según se entrega: no adelantas todo el importe el primer día. Presupuesto cerrado, sin sorpresas a mitad.
Las convocatorias cambian cada año. En la primera reunión miramos contigo cuáles están abiertas y cuál encaja con tu proyecto.
No, si se monta a tu medida. Odoo es modular: instalamos solo las piezas que usas y el resto ni lo ves. Un autónomo con facturación y gastos tiene un sistema sencillo — no la pantalla de una multinacional.
Depende de las piezas que montes, y un arranque pequeño es un proyecto pequeño. Tras la primera reunión te damos presupuesto cerrado — y arriba tienes las ayudas y las facilidades de pago con las que no lo pagas todo de golpe. Y te decimos cuándo conviene arrancar: en un negocio pequeño hay épocas en las que no toca meterse en esto, y una convocatoria abierta puede cambiar el orden.
Esa es la gracia: activas la pieza que te falte — empleados, stock, tienda online — y sigues en el mismo sistema, con tus datos de siempre. No hay "cambio de programa" cuando el negocio despega.
Si sabes mandar un email, sabes hacer una factura en Odoo. Lo dejamos configurado para tu día a día, te formamos con tus propios datos y las primeras semanas estamos al lado para cualquier duda.
Sigue igual, pero mejor: en vez de una caja de tickets a fin de trimestre, tiene las facturas y los gastos ordenados y exportables en un clic. Y si tu gestor quiere un formato concreto, lo dejamos configurado a su medida.
Para implantar un sistema de gestión, sí: es una de las categorías del programa. Otra cosa es que tu tramo tenga convocatoria abierta cuando quieras arrancar — eso lo comprobamos contigo en la primera reunión, antes de que firmes nada.
Sí. La adaptación a la normativa española (facturación y Verifactu) es una de nuestras especialidades: se configura desde el arranque del proyecto, no como un parche después.
Te montamos una demo con un caso como el tuyo: tus facturas, tus gastos, tu día a día. Lo tocas tú y decides.