Compras y materia prima
Odoo calcula qué falta para lo que vas a fabricar y te propone el pedido al proveedor. Recepcionas con lector, el lote queda registrado y el precio de compra alimenta el coste desde el minuto uno.
Compras, recepción con lote, órdenes de fabricación, calidad, mantenimiento y expedición — en un solo sistema. Y al final de la cadena, lo que casi nadie tiene: el coste real de cada producto, sin cuadrar Excels a mano.
Estándar, actualizado y con 28 millones de usuarios en el mundo, según Odoo.
Fabricar es solo un eslabón. Delante van las compras y el almacén; detrás, la calidad, el mantenimiento y los costes — y en Odoo todo habla entre sí, sin volcar datos de un programa a otro.
Odoo calcula qué falta para lo que vas a fabricar y te propone el pedido al proveedor. Recepcionas con lector, el lote queda registrado y el precio de compra alimenta el coste desde el minuto uno.
Órdenes de fabricación con su lista de materiales, sus rutas y sus partes de trabajo por centro. El operario ficha en pantalla lo que hace, y la OF descuenta materia y suma producto terminado.
Ubicaciones, lotes y números de serie, recuentos con lector o con el móvil. Sabes qué hay, dónde está, para qué OF está reservado y de qué proveedor vino cada lote.
Controles de calidad en recepción, en fabricación o antes de expedir — donde tú definas. Si algo no pasa, se abre la no conformidad y el material queda bloqueado, no camino del cliente.
Preventivos por calendario o por horas de uso, correctivos con su parte y el historial completo de cada máquina. La máquina crítica no espera a romperse un viernes por la tarde.
Cada OF suma su materia consumida, su mano de obra y su tiempo de máquina. Al cerrar, sabes el coste real de esa fabricación — y el margen real por producto y por cliente, no el que te imaginas.
Esto es lo que Odoo va viendo mientras la orden avanza: cada estación se enciende a su hora y el coste se suma por el camino, en vez de aparecer por sorpresa a final de mes.
Secuencia y cifras de demostración — en tu planta serán las tuyas.
Lo que pasa en la nave y lo que hace el sistema, a la vez.
Cada centro de trabajo ve en su pantalla qué le toca fabricar hoy, en qué orden y con qué materiales. Nadie va a buscar papeles.
Recepción contra el pedido de compra, lote registrado con el lector y control de calidad de entrada. El stock ya está disponible para producción.
El operario ficha la operación en pantalla: la materia se descuenta según el escandallo y el tiempo de máquina queda apuntado a la orden.
Una máquina llega a las horas de uso del preventivo: la orden de mantenimiento se crea sola y se planifica sin parar la línea en plena serie.
El control final pasa, el producto entra en almacén de terminado y el albarán sale con sus lotes trazados. La factura, a un clic.
Cada OF cerrada tiene su coste real: materia, mano de obra y máquina. Ves el margen por producto y decides precios con datos, no a ojo.
Secuencia de demostración.
Cada lote que entra queda enganchado a las órdenes donde se usa y a los clientes a los que llega. Y cada orden, a lo que ha costado.
Si un proveedor te avisa de un problema con un lote, en un minuto sabes en qué órdenes se usó, en qué productos acabó y a qué clientes se envió. Sin rebuscar en albaranes de papel ni en tres programas.
La OF acumula lo que consume: materia a su precio de compra, horas de operario y tiempo de máquina. Al cerrarla, comparas el coste real con el teórico del escandallo — y ves en qué partida se te va el margen.
¿Aún no trabajas con lotes ni con escandallos afinados? Se empieza por lo básico y se afina fase a fase — sin parar la planta. Cuéntanos cómo fabricas
Un programa de producción se queda en la orden de fabricación. Una industria necesita además que las máquinas no paren y que lo que sale por la puerta, salga bien.
Cada equipo tiene su historial: qué se le ha hecho, cuánto costó y cuándo le toca la próxima. El preventivo se planifica solo — por calendario o por horas de uso — y el aviso de avería se abre desde la propia planta, con foto.
Lo que retrata un sistema no es el control que va bien: es lo que ocurre cuando falla. En Odoo, la pieza mala no sigue su camino como si nada.
Seis pantallas de la misma planta: el coste de una orden, su escandallo, una recepción, la carga de los centros de trabajo y el pedido de compra del que nace todo. Y al final, una que Odoo no trae: un módulo a medida de los nuestros.
El jefe de taller no vive pegado a una mesa. Odoo funciona igual en el móvil o la tablet: consultar una OF, registrar una operación o abrir un aviso de mantenimiento se hace desde la propia nave, sin volver a la oficina.
Odoo es el mismo, pero un taller de mecanizado no se monta igual que una envasadora. Esto es lo que cambia según de qué vivas.
Rutas por máquina, tiempos de ciclo y la chatarra valorada — que el retal también cuesta dinero.
Lotes con caducidad, trazabilidad sanitaria de punta a punta y mermas previstas en el escandallo.
El molde como utillaje con su vida útil, producción por ciclos y el scrap de cada tirada, apuntado.
Fórmulas con sus concentraciones, lotes con caducidad y control fino de quién puede tocar qué.
Fabricación bajo pedido, medidas y variantes por cliente y despieces que salen del propio pedido.
Por fases y por áreas: primero compras y almacén, después producción. La fábrica no se detiene.
Procesos, escandallos, rutas de fabricación, proveedores y cómo se trabaja en la nave. De ahí sale el plan por fases, con calendario y presupuesto cerrado.
Primero compras, almacén y trazabilidad; después producción, calidad y mantenimiento — con tus datos reales. Tú lo vas viendo y opinando en cada fase.
Cada uno aprende su pantalla: el de compras la suya, el jefe de taller la suya, el operario la suya. Se hace una semana en paralelo con el sistema viejo antes de arrancar.
Las primeras semanas estamos al lado: ajustes finos según rueda la producción y soporte cuando lo necesitas.
Calendario orientativo — el plan exacto se cierra contigo según el tamaño y las áreas que montes.
Hay ayudas públicas pensadas justo para la digitalización industrial. Te decimos cuál encaja con tu caso y te acompañamos con el papeleo.
Línea de ayudas de la Generalitat Valenciana para proyectos de digitalización de pymes: implantación de sistemas de gestión industrial como este.
Programas de digitalización para pymes con tramos subvencionados. La industria manufacturera entra de lleno en varios de ellos.
Otras convocatorias autonómicas de apoyo a la modernización y la industria 4.0, que salen cada año con distintos importes.
El proyecto se paga por fases, según se entrega: no adelantas todo el importe el primer día. Presupuesto cerrado, sin sorpresas a mitad.
Las convocatorias cambian cada año. En la primera reunión miramos contigo cuáles están abiertas y cuál encaja con tu proyecto.
No. Migramos tus productos, escandallos, proveedores, clientes y stocks al sistema nuevo. Es parte del proyecto, no un extra — y es de lo primero que se planifica.
No. Se trabaja por fases y en paralelo con lo que tengas ahora: el arranque se hace área a área y con una semana de rodaje en paralelo, para que nadie se estrene un lunes de entregas.
Sí, si se registran los consumos y los tiempos — y el sistema se monta justo para que registrarlos sea trivial: el operario ficha en pantalla y la materia se descuenta con el escandallo. El coste sale solo, orden a orden.
Sí: listas de materiales con variantes, subproductos con su coste repartido y mermas previstas en el escandallo. Si tu proceso tiene una particularidad rara, se adapta — a medida es justo lo nuestro.
Sí. Preventivos por calendario o por uso, correctivos con su parte y el historial de cada máquina — dentro del mismo Odoo que la producción, así que planificar una parada no descoordina a nadie.
Sí. La adaptación a la normativa española (facturación y Verifactu) es una de nuestras especialidades: se configura desde el arranque del proyecto, no como un parche después.
Depende de las áreas que montes y del tamaño de la planta. Tras la primera visita te damos presupuesto cerrado — y arriba tienes las ayudas y las facilidades de pago con las que no lo pagas todo de golpe. Y te decimos cuándo conviene arrancar: hay convocatorias con plazos y hay meses de fábrica en los que no toca meterse en esto.
Una orden de fabricación de principio a fin: tus fases, tus materiales y su coste real. Con tus datos, no con los de una demo.