TPV táctil que no te hace esperar
Cobra en segundos con lector de códigos, deja un ticket en espera, aplica un descuento o haz una devolución sin llamar a nadie. Pensado para una cola de sábado, no para una oficina.
Pasas el artículo por el lector, el TPV cobra, el stock se descuenta en esa tienda y el cliente suma puntos. Un solo sistema para el mostrador, el almacén y la web — sin cuadrar inventarios a mano ni pelearte con tres programas.
El TPV es solo el mostrador. Detrás va el stock, las etiquetas, los clientes y la web — y todo habla entre sí, sin volcar datos de un programa a otro.
Cobra en segundos con lector de códigos, deja un ticket en espera, aplica un descuento o haz una devolución sin llamar a nadie. Pensado para una cola de sábado, no para una oficina.
Cada venta descuenta en su tienda al momento. Sabes lo que hay en el mostrador, en el almacén y en la otra tienda sin coger el teléfono.
Alta del producto, código de barras y etiqueta de precio salen del mismo sitio. Recepciones y recuentos con lector o con el móvil, sin listados en papel.
Puntos, cupones y promociones ligados a la ficha del cliente. El que repite lo nota — y tú ves quién compra, cuánto y cada cuánto vuelve.
La web vende del mismo inventario que el mostrador: se acabó vender online lo que ya no queda en la estantería. Precios y fotos, una sola vez.
Efectivo, tarjeta y arqueo cuadrados en un clic. Y al día siguiente, qué se vendió, qué margen dejó y qué toca reponer — por tienda y por tipo de producto.
Una venta hecha en Odoo, con su ticket. Lo que ves aquí es lo que vas a tener en tu mostrador.
Lo que pasa en la tienda y lo que hace el sistema, a la vez.
La sesión del TPV arranca con su fondo de caja. Todo lo que pase hoy queda apuntado ahí.
Bip, bip, cobrado. El descuento de rebajas ya está en la tarifa: nadie lo calcula a mano en plena cola.
Mismo stock, misma tarifa. La unidad queda reservada y no se vende dos veces.
El TPV la reconoce por su tarjeta, aplica el descuento y le suma los puntos de hoy.
Efectivo, tarjeta y arqueo cuadrados. Te vas a casa sin calculadora ni papelitos.
Odoo te sugiere el pedido al proveedor con lo que se vendió el fin de semana. Tú repasas y envías.
Secuencia de demostración.
Da igual por dónde entre la venta — mostrador, la otra tienda o el carrito de la web —: descuenta del mismo inventario y lo ves todo en la misma pantalla.
Abres la ficha y sabes cuántas unidades hay en cada tienda, en el almacén y cuántas están reservadas por pedidos web. Si en una tienda se agota, el traspaso desde la otra son dos toques.
El cliente compra online y elige recogida en tienda o envío. El pedido aparece en la cola de la tienda que toca, con su albarán y su etiqueta. Cuando lo recoge, la venta y el stock ya están cuadrados.
¿Una sola tienda y sin web? También: empiezas por el TPV y el stock, y el resto se enchufa cuando te haga falta. Cuéntanos cómo es tu comercio
Trabajamos por fases y en tu horario. La persiana no se baja. El calendario sale del análisis: un negocio de una sede va en semanas; con varias sedes o fabricación de por medio, en meses.
Catálogo, tallas y variantes, proveedores, tarifas y cómo trabajas en el mostrador. De ahí sale el plan, con calendario y presupuesto cerrado.
TPV, códigos de barras, stock y compras configurados con tu catálogo y tus datos reales. Tú lo vas viendo y opinando.
En tu tienda y con tus productos. Hacemos una jornada de venta de prueba completa antes de arrancar en real, para que nadie se estrene un sábado.
Las primeras semanas estamos al lado: ajustes finos según rueda la venta y soporte cuando lo necesitas.
Calendario orientativo — el plan exacto se cierra contigo según el tamaño del comercio.
Hay ayudas públicas pensadas justo para el pequeño comercio. Te decimos cuál encaja con tu caso y te acompañamos con el papeleo.
Línea de ayudas de la Generalitat Valenciana para proyectos de digitalización de pymes: implantación de sistemas de gestión como este.
Programas de digitalización para pymes con tramos subvencionados. El comercio minorista entra de lleno en varios de ellos.
Otras convocatorias autonómicas de apoyo a la modernización del pequeño negocio, que salen cada año con distintos importes.
El proyecto se paga por fases, según se entrega: no adelantas todo el importe el primer día. Presupuesto cerrado, sin sorpresas a mitad.
Las convocatorias cambian cada año. En la primera reunión miramos contigo cuáles están abiertas y cuál encaja con tu proyecto.
Casi siempre. El TPV de Odoo funciona en navegador: la mayoría de pantallas táctiles, lectores de códigos, cajones e impresoras de tickets sirven. Lo comprobamos en la primera visita y, si falta algo, te decimos exactamente qué comprar.
El TPV sigue registrando ventas sin conexión y lo sincroniza todo cuando vuelve. La venta no se para (el datáfono, eso sí, necesita su propia línea).
No. Migramos tu catálogo, tus códigos de barras, tus tarifas y tus clientes al sistema nuevo. Es parte del proyecto, no un extra.
Sí: variantes de talla, color o acabado con su propio código de barras y su propio stock cada una. En el TPV se cobra pasando el lector, como siempre.
Sí. La adaptación a la normativa española (facturación y Verifactu) es una de nuestras especialidades: se configura desde el arranque del proyecto, no como un parche después.
Depende del comercio y de las fases que montes. Tras la primera visita te damos presupuesto cerrado — y arriba tienes las ayudas y las facilidades de pago con las que no lo pagas todo de golpe. Y te decimos cuándo conviene arrancar: hay convocatorias con plazos, y hay temporadas de tienda en las que es mejor esperar dos meses.
Pásanos veinte referencias con su código de barras y te enseñamos una venta entera: lector, ticket, stock y ficha del cliente.