Web y catálogo, desde el mismo sitio
Das de alta el producto una vez — foto, precio, variantes — y ya está publicado en la web. Cambias una tarifa y la web la refleja al momento, sin tocar dos programas.
El cliente compra en tu web y el pedido cae solo en el sistema: stock reservado, albarán en el almacén, pago cuadrado y factura contabilizada. Un solo programa para la tienda online, el inventario y los números — sin volcar pedidos a mano ni cuadrar excels los domingos.
La web es solo el escaparate. Detrás va el stock, los pedidos, los envíos, los clientes y la contabilidad — y todo habla entre sí, sin conectores frágiles ni volcar datos de un programa a otro.
Das de alta el producto una vez — foto, precio, variantes — y ya está publicado en la web. Cambias una tarifa y la web la refleja al momento, sin tocar dos programas.
Web, tienda física y almacén venden del mismo inventario. Se acabó vender online lo que ya no queda en la estantería — y las devoluciones vuelven al stock, no a un limbo.
El pedido pagado aparece en la cola del almacén con su albarán y su etiqueta de envío. Nadie copia direcciones a mano ni imprime desde tres pestañas.
Tarjeta, Bizum, PayPal o transferencia: el cobro se concilia solo con su pedido. Y las agencias de transporte, conectadas para etiquetas y seguimiento.
Cada compra alimenta la ficha del cliente: qué compra, cada cuánto vuelve y qué carrito dejó a medias. Cupones, puntos y correos de carrito abandonado, desde el mismo sistema.
Factura hecha y contabilizada en cuanto sale el pedido, con su impuesto y su asiento. A final de mes no hay que re-teclear nada ni exportar ventas a otro programa.
El pedido que entra por la web acaba así dentro de Odoo, con sus líneas, su cliente y su albarán. Captura tal cual.
Lo que hace el cliente desde el sofá y lo que hace el sistema mientras tú duermes.
Paga con tarjeta en tu web. La pasarela confirma el cobro y el pedido queda confirmado solo — nadie tiene que estar despierto.
Esa unidad ya no se puede vender dos veces: ni en la web, ni en el mostrador si también tienes tienda física.
Albarán preparado y etiqueta de la agencia lista para imprimir. Nadie copia la dirección de un correo.
Se valida el albarán, el stock se descuenta y el cliente recibe su número de seguimiento sin que nadie lo mande a mano.
Con su IVA y su asiento. La venta ya está en tus números antes de que te levantes de la cama.
Odoo te sugiere el pedido al proveedor con lo que se ha vendido esta semana. Tú repasas y envías.
Secuencia de demostración.
¿Tienes también tienda física? El mismo producto, el mismo precio y el mismo inventario para el mostrador y para el carrito — y todo se ve en la misma pantalla.
Abres la ficha y ves cuántas unidades hay en el almacén, cuántas en la tienda y cuántas están reservadas por pedidos web. Si la web lo agota, deja de mostrarse como disponible — sin que nadie toque nada.
Cada mañana el almacén abre su lista: qué se envía hoy, qué se recoge en tienda y qué está en camino. Con su albarán, su etiqueta y su seguimiento — y al validar, stock y contabilidad se cuadran solos.
¿Aún no vendes online? No pasa nada: empezamos por el catálogo y el stock, y la web se enchufa cuando estés listo. Cuéntanos cómo vendes hoy
Trabajamos por fases y tu web actual sigue vendiendo hasta el cambio. No hay apagón. El calendario sale del análisis: una tienda con un catálogo acotado va en semanas; con varios almacenes, marketplaces o fabricación de por medio, en meses.
Catálogo, variantes, tarifas, agencias de envío, pasarelas y cómo prepara hoy los pedidos tu equipo. De ahí sale el plan, con calendario y presupuesto cerrado.
Tienda online, stock, envíos y pagos configurados con tu catálogo real. Migramos productos, clientes e histórico de tu plataforma actual. Tú lo vas viendo y opinando.
Compramos, cobramos, preparamos y facturamos en pruebas, con tu equipo delante. Nadie se estrena con un pedido real.
El cambio de web se hace controlado y las primeras semanas estamos al lado: ajustes finos según ruedan los pedidos y soporte cuando lo necesitas.
Calendario orientativo — el plan exacto se cierra contigo según el tamaño del catálogo.
Hay ayudas públicas pensadas justo para digitalizar la venta de las pymes. Te decimos cuál encaja con tu caso y te acompañamos con el papeleo.
Línea de ayudas de la Generalitat Valenciana para proyectos de digitalización de pymes: implantación de sistemas de gestión y comercio electrónico como este.
Programas de digitalización para pymes con tramos subvencionados. La venta online entra de lleno en varios de ellos.
Otras convocatorias autonómicas de apoyo a la modernización del pequeño negocio, que salen cada año con distintos importes.
El proyecto se paga por fases, según se entrega: no adelantas todo el importe el primer día. Presupuesto cerrado, sin sorpresas a mitad.
Las convocatorias cambian cada año. En la primera reunión miramos contigo cuáles están abiertas y cuál encaja con tu proyecto.
No se tira nada a lo loco. Lo normal es migrar catálogo, clientes e histórico a Odoo y hacer el cambio de web de forma controlada, cuando todo está probado. Y si prefieres mantener tu web actual una temporada, también se puede conectar con Odoo para stock y pedidos.
Sí. Productos con sus variantes, fotos, precios, clientes y su histórico de compras pasan al sistema nuevo. Es parte del proyecto, no un extra.
Las habituales en España: tarjeta a través de tu banco (Redsys), Bizum, PayPal, Stripe o transferencia, entre otras. Cada cobro queda conciliado con su pedido, sin cuadres manuales.
Las principales agencias se conectan con Odoo: la etiqueta se imprime desde el albarán y el número de seguimiento le llega al cliente solo. En la primera reunión revisamos la tuya.
Es justo el punto fuerte: mismo catálogo, misma tarifa y mismo stock para el TPV del mostrador y para la web. El cliente puede comprar online y recoger en tienda, y todo queda cuadrado.
Sí. La adaptación a la normativa española (facturación y Verifactu) es una de nuestras especialidades: se configura desde el arranque del proyecto, no como un parche después.
Depende del catálogo y de las fases que montes. Tras la primera reunión te damos presupuesto cerrado — y arriba tienes las ayudas y las facilidades de pago con las que no lo pagas todo de golpe. Y te decimos cuándo conviene arrancar: hay convocatorias con plazos, y meterse en esto con la campaña de Navidad encima no compensa.
Te montamos una demo con un catálogo como el tuyo: la web, un pedido de prueba y cómo cae en el almacén. La ves, la tocas y decides.